NOOLOGIAS

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PRAXISXXI

noosfera de didaxis

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discencia abierta..

El analfabeto del siglo XXI sera quien no sea incapaz de aprender, desaprender y reaprender

RED DE TRANAJO COLECTIVO

"SAMUEL ROBINSON"

Sociedad del Conocimiento

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El futuro será “colectivo” o no será. No hay más lugar para la toma de decisiones aisladas. La inteligencia colectiva permite compartir conocimientos unos con los otros. La cooperación y solidaridad mundial dependen hoy, entre muchas otras cosas, de las competencias y habilidades para navegar e indagar en el espacio de la información. Cuanto antes los grupos humanos se organicen en colectivos y/o redes inteligentes, en sujetos cognitivos abiertos, capaces de iniciativa, de imaginación y de reacciones rápidas, tanto mejor lograrán pensar y elaborar soluciones prácticas para los problemas complejos de la vida cotidiana.

Una de las preguntas que nos planteamos es sobre las motivaciones de los prosumidores –esos usuarios que han asumido un doble rol en la red, consumen contenidos pero al mismo tiempo aportan o crean nuevos contenidos- para participar activamente en los medios sociales –Web 2.0- .

¿Qué es lo que les motiva a dedicar tiempo a la Wikipedia, escribir en blogs –descartando a los profesionales-, colaborar en el desarrollo de software libre o compartir enlaces en Delicious o Digg, entre otras actividades?

De acuerdo con una entrada de Kayser-Bril, publicada en OWNI.fr, a primera vista y según estudios como los realizados el Instituto Tecnológico de Georgia en el 2005 – Why Do People Write for Wikipedia? Incentives to Contribute to Open-Content Publishing- o los realizados por investigadores Universidad de las Naciones Unidas - Wikipedia Survey – First Results, 9 de abril de 2009- la pertenencia a una comunidad, la reputación, el reconocimiento, etc, pueden ser gratificaciones que se consideran muchos más satisfactorias que las monetarias. El caso de Google Knol –la “Wikipedia de Google”, creada a finales 2007, que paga con una parte de los ingresos de la publicidad –AdSense- a los autores, está demostrando que la motivación monetaria, por el momento, tiene poco éxito de acuerdo con el análisis de Schonfeld en TechCrunch.


Algunos conceptos para comprender a qué nos referimos cuando hablamos de Web 2.0

-La red como plataforma
-Aprender en cualquier lugar
-Inteligencia colectiva
-Construcción social del conocimiento
-Aprender de los iguales
-Experiencias de usuario enriquecidas

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Prosumidores al asalto: los usuarios se apropian de la red

En internet, hasta 1990, siempre habían quedado bien diferenciados los roles de productor y consumidor de contenidos, pero con la aparición de los sistemas de publicación personal (blogs, twitter, etc.) y otras aplicaciones (wikis), esos papeles ya no están tan claros y ha empezado a surgir el prosumidor. Todo apunta a que la amplificación del componente participativo en internet es parte de un fenómeno de socialización económica, impulsado por la innovación en la figura del usuario, que promueve el consumo productivo de una actitud que puede ser categorizada como la de infociudadano.


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domingo, 28 de marzo de 2010

2012: 997 DIAS Y CONTANDO......

Que Nut tienda sobre nosotros su estrellado manto
y proteja nuestros sueños.



A la raza humana nos  encantan los mitos, ya que desde el principio de los tiempos los hemos creado,  llenando con ellos el mundo de una fantasia poética, y  porque negarlo del  encanto que una vision racional de las cosas no nos podría  dar del todo jamás.¿ Quien no ha soñado a veces en alguna de las infinitas leyendas e historias fantasticas que llenan el saber popular ? Los mitos nacen facilmente, crecen rapido y tiene la curiosa capacidad de negarse a morir aunque la ciencia destruya los pilares que lo sostienen, pues al igual que las religiónes están basados en la gran necesidad que tenemos  los humanos por tener fé. Como ejemplo no es de extrañar   que  astros tan prominente como la luna y el sol  pudiesen  dejar de tener su racion de leyendas y sobre todo gente dispuesta a creerlas, Dicen que la luna regula el ciclo menstrual de las mujeres,  que la luna llena   aumenta los partos y provoca mayor nivel de delitos, y suicidios, de ahi la expresion lunaticos.     
 

"Una de las expresiones mas tipicas entre lo que creen mitos lunares, dice que  si  la influencia de la Luna provoca mareas en los oceanos, como no va a  afectarnos a nosotros, que estamos hechos la mayor parte de agua ? La respuesta es  por la misma razon que no se forma una marea en un vaso de agua. El resultado del tiron gravitatorio lunar es directamente proporcional a la masa afectada, cuanto mayor es esta, mas acusado se hace su efecto, razon por la cual la luna provoca grandes movimientos de agua en los oceanos, pero son muchisimo mas debiles en mares pequeños como el Mediterraneo, y con un efecto casi nulo en lagos e impide de paso que en la tina, se formen mareas, cosa que aunque curiosa seria tambien bastante problematica. En realidad el tiron gravitatorio lunar sobre nosotros es el equivalente al peso de un mosquito, es decir, este efecto no nos afecta en lo absoluto."
 
La más simple de las definiciones que se pueden dar a los mitos es la de  fábula o  ficción alegórica. Especialmente en materia religiosa, siempre estamos llenos de mitos y leyendas, que necesitan de  fe para ser creídos pues suelen sonar irreales,   esta explicación se limita a hacer una traducción literal de que no aclara las razones fundamentales de su ser en otros ámbitos más reales. Una idea que comparten todos los autores que escriben sobre el mito, es que en su finalidad tratan de dar explicación al origen de la vida y a las demás cuestiones filosóficas tradicionales como ¿a dónde vamos? ó ¿quiénes somos? Por lo tanto, se puede decir que los mitos otorgaron  favores al ser humano, como es la explicación o justificación del mundo, pues  la figura divina surge en la mente humana para explicar lo racionalmente inexplicable, ante la necesidad de entender o al menos justificar los fenómenos que rodean al hombre, e incluso la presencia de éste sobre la tierra y la existencia misma de ésta.


EL PRINCIPIO DEL FIN; LA ATLANTIDA

Retrocedemos en el tiempo hasta el 21312 a.N.E, año en que se produjo un hecho terrible. En este tiempo, Aha-Men-Ptah (la Atlántida) tenía un clima templado. Vastos bosques cubrían el norte del país. Ocasionalmente nevaba y el hielo era un fenómeno casi desconocido. En el sur, predominaba una exuberante vegetación durante todo el año. Muchas especies animales extinguidas solían vivir aquí. En el extremo sur de este inmenso continente podían observarse montañas y llanuras que guardaban valiosos tesoros; fértiles tierras que producían casi sin ninguna ayuda. En el horizonte, se divisaban cadenas montañosas y también, algunos conos con forma de pirámide, de volcanes extinguidos, que habían estado inactivos durante tanto tiempo que ya nadie recordaba sus últimas erupciones. En resumen, el legendario paraíso descrito en la Biblia se encontraba allí.


EL PARAISO SUJETO A ENORMES TERREMOTOS

Los habitantes tenían conocimiento del movimiento de la Tierra alrededor del Sol y del corrimiento del zodíaco, por eso pudieron transmitirnos lo que sucedió en aquellos días. En menos de una hora se produjo una catástrofe. No incluyó una inversión total de los polos, como la ocurrida en el año 9792 a.N.E . sino parcial. No sólo el continente, toda la Tierra entera estuvo sujeta a enormes terremotos. Entonces, el eje del planeta empezó a deslizarse. Los edificios se derrumbaron, las montañas temblaron y se desmoronaron, mientras el mundo parecía colapsar. Antes de esto, el Sol salía a 15 grados de  la constelacion de Sagitario. Después de que los elementos se agotaran en su lucha, el eje de la Tierra se había movido hacia el final de Acuario. Este movimiento del planeta llenó los mares con una enorme cantidad de energía cinética. Incontrolables corrientes de agua inundaron inmensas partes de la Tierra. La Atlántida se hundió por debajo del nivel del mar, y debido al corrimiento de la tierra fue a parar parcialmente bajo lo que entonces era el Polo Norte y quedó cubierta por una gruesa capa de hielo.

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A partir de ese día comenzó la verdadera historia de la Atlántida. Los pocos sobrevivientes se agruparon en el sur, dado que el norte se había tornado inhabitable. Sin embargo, si bien el gran norte había desaparecido, la Atlántida seguía siendo muchas veces mayor que Europa. Profundamente conmovidos, decidieron estudiar el cielo con más precisión que antes y registraron en detalle un intervalo de tiempo específico. Todos los movimientos y combinaciones del Sol, la Luna y los planetas fueron registrados con minuciosidad y reproducidos gráficamente en rollos. En esos tiempos, no había televisión, radio, cine ni ninguna otra posibilidad para distraerse; por lo tanto, la gente tenía muchísimo tiempo para observar las estrellas mientras permanecía sentada alrededor del fogón de un campamento. Hacía mucho tiempo, sus antepasados habían descubierto figuras en el cielo; algunas parecían animales, como por ejemplo un oso, caballo, león, etc. Podían discutir sobre esto durante horas hasta ponerse de acuerdo con el nombre.



Ahora, le prestaban especial atención al movimiento del zodíaco, y estudiaban y describían con intensidad hasta el más mínimo detalle. Bien podía ser que en este movimiento se ocultara una clave acerca de lo que había conducido a la catástrofe. Vieron que las estrellas y el Sol siempre salían por el Oeste (actualmente salen por el Este) y que las estrellas necesitaban toda una noche para cruzar el cielo. Además, notaron que los distintos signos estelares se veían en diferentes estaciones. Nunca sucedió que un nuevo signo surgiera súbitamente por el Oeste. Todo evidenciaba un orden y una regularidad predecibles, que los aliviaban ante la pérdida de todo lo que había muerto en la catástrofe. Con el paso del tiempo, descubrieron otros fenómenos estelares. Algunas estrellas salían o se ponían justo antes del amanecer, y la hora y lugar variaban con las estaciones. En realidad era un redescubrimiento de lo que sus antepasados ya habían averiguado. Sin embargo, con su dedicación y habilidad, finalmente pudieron explorar en profundidad gran cantidad de códigos celestes.

Más aún, volvieron a investigar con suma curiosidad la constelación de Orion y la estrella Sirio. Si usted pudiera ver  el cielo estrellado después de la catástrofe, vería que es bastante lógico. En esa época, Orion regía principalmente el cielo estrellado del norte y sur de la Tierra; además, era la constelación más claramente visible. Sirio, la gran estrella brillante, estaba alineada con Orion y el zodíaco, por eso le prestaban tanta atención.

Después de la catástrofe, la vida en este enorme continente se recuperó. La gente descubrió metales como el hierro, el cobre y el plomo, y aprendió a explotarlos. Hicieron hermosos adornos de plata y oro y les adjudicaron valores sanadores a las piedras "preciosas", originadas por la esencia de cada uno de los doce signos del zodíaco. A medida que progresaron en los conocimientos adquiridos y en el uso racional de las materias primas, decidieron erigir edificios religiosos. Esto condujo a una superconstrucción con un diámetro de ocho kilómetros: el "círculo de Oro", que les llevó cientos de años completar. En este edificio indescriptiblemente gigantesco, los "expertos del número" estudiaron las "combinaciones matemáticas celestes" y se registraron todas las observaciones astronómicas y de otro tipo; observaron el Sol, los planetas y las estrellas. Descubrieron las leyes del movimiento, la gravedad, la cartografía e innumerables ciencias. Hace más de quince mil años, formularon el mundialmente famoso teorema de Pitágoras y desarrollaron las matemáticas casi hasta nuestro nivel actual. Por último, esto condujo a develar el mayor secreto de las ciencias: la teoría del ciclo de las manchas solares. Por medio de la deducción precisa pudieron calcular los ciclos con anticipación. El tema crítico era los campos magnéticos del Sol: cuando éstos alcanzan un punto crucial, se producen enormes explosiones o erupciones solares capaces de revertir el campo magnético de la Tierra. Con la ayuda de este conocimiento, pudieron calcular la fecha exacta de un "gran cataclismo" futuro que destruiría completamente su país.

En el año 9792 a.C. un sumo sacerdote dio la señal para realizar un enorme éxodo, porque la catástrofe era inminente. Esto fue de vital importancia. Sin estos cálculos, nadie hubiera podido sobrevivir al cataclismo, que resultó ser muchísimo mayor que el ocurrido en el año 21312 a.C.


CONSECUENCIAS MUNDIALES

Ahora, la humanidad está en gran peligro. Hace doce mil años, una civilización sumamente desarrollada gobernaba en este planeta. En aquellos días, la gente tenía conocimientos de geometría espacial, geología, matemáticas y geografía. Navegaba los océanos y tenía calendarios increíblemente precisos. Estamos hablando de una ciencia sumamente evolucionada de estos antiguos genios. En muchos temas ésta alcanzó un nivel muy superior al nuestro. Ellos podían calcular de antemano las órbitas exactas más allá de los cuatro millones de días de duración, algo que nosotros aún no hemos dominado por completo. De numerosos hechos, ellos dedujeron la destrucción final de la Tierra; supieron que un acontecimiento como este se repite en ciclos y, por lo tanto, se convirtió en la base de toda su religión.

Las catástrofes del pasado deberían servir de advertencia. Nada es para siempre. Los océanos y partes de la Tierra existen sólo en forma temporaria, pues en un ciclo de eterno retorno se destruyen. En un día, la humanidad conocerá su fin e irrumpitrá bruscamente en el abismo. En unas pocas horas, grandes naciones, bellos edificios y culturas altamente desarrolladas vacilarán y se derrumbarán por completo. Éste es el destino que nos espera y quienes estén dispuestos y sean capaces de asumir la responsabilidad de ser el próximo Noé.

En las leyendas sumerias  son las más antiguas  que poseemos en la actualidad acerca de Dioses, estos tienen características muy humanas. En un principio los Dioses vivían entre los hombres y se relacionaban con ellos, incluso  había  comercio carnal entre unos y otros. En cambio, los  judíos plantearon  la existencia de un solo Dios, omnipotente, omnipresente eterno, etéreo  y perfecto. En este concepto Dios no tiene características humanas, según el Génesis Dios crea todo sin requerir la existencia previa de nada, el único acto en el cual echa mano de una materia prima previamente creada por él, es la creación del hombre al que hace de barro. Si entendemos que Dios es el único recurso para justificar lo inexplicable, podemos establecer que el nacimiento de los Dioses era inevitable, pues  los Dioses son a través de la  historia el elemento rector de la vida social humana, con su existencia dan sustento al principio de autoridad, a los conceptos de bien y de mal, y a la búsqueda del bien conforme a cada religión, es decir los Dioses fundamentan la moralidad necesaria para la convivencia. En la tradición judeocristiana Dios dicta las leyes y las da a los hombres para que vivan y alcancen la perfección en su cumplimiento, en otros casos los Dioses son el motor que mueve a los pueblos,  Mahoma y la guerra santa que dio lugar a un gran imperio, en un principio sólo buscaba servir a Dios, pero innegablemente tuvo resultados mucho más amplios y profundos en la historia. Posteriormente el concepto  de Dios, aporta a la humanidad un servicio quizá más grande que los anteriores.

Cuando el ser humano toma conciencia de su finitud, se apodera de él la desolación, porque a la pregunta ¿de dónde vengo? Sigue irremediablemente a la de  ¿a dónde voy? La nada es aterradora,  teme a la oscuridad y Dios da la esperanza de trascender la finitud, esperanza que se transforma en el sostén más importante de Dios, es  por este servicio  que Dios no ha muerto, pues nadie sabe con certeza que pasará después de la muerte. Sin embargo,  si buscasemos  algo, una sola cosa, que nos permitiera diferenciar a los mitos  de las realidades y sobretodo a los humanos del resto de las especies, es que dejamos registros para dar a conocer a las nuevas generaciónes el pasado, que en la mayoria de las veces era incomprendido y terguiversado, pues  sin el  conocimineto previo necesario,  las ideas y objetos pierden su uso práctico, cambiándolo  por uno mítico.

Los Dioses de la brumosa prehistoria han dejado innumerables huellas que no pudimos leer ni descifrar hasta ahora, porque el conocimiento y sus avances,  hoy tan vinculados con nosotros, fueron  inexistentes, imposibles e inimaginables  para la humanidad durante   muchos milenios. En la más remota antigüedad, nuestros antepasados recibieron visitas  de sus Dioses, asumiéndolo como un hecho, las líneas de Nazca, las pinturas de Tassili, los Moais de Pascua, la loza sepulcral de Palenque y la estatuilla Dogu del Japón nos revelarían  aspectos de esos antiguos emisarios, de igual forma  los carros de fuego bíblicos,  las vimanas de los textos sagrados hindúes, la máquina de Antiquitera y las pilas de Bagdad no podían ser otra cosa sino artilugios fabricados por esos Dioses. Las pirámides de Egipto, los megalitos de Stonehenge, la calavera de cristal maya, las piedras de Ica, etc. Serían vestigios que esconden los profundos conocimientos que fueron entregaron a nuestros ancestros. Así surgen las  historias sobre la llegada de Dioses que nos infundieron su saber en la noche de los tiempos, esto  se sustenta sobre  pruebas  de  lo  antes   mencionado.

Definitivamente nuestros antepasados históricos, no eran tontos, quizá no tuvieran una sofisticada tecnología, pero eran tan hábiles e inteligentes como nosotros y en determinados casos concretos combinaron tales dosis de dedicación, inteligencia y duro trabajo que consiguieron resultados que nos impresionan incluso a nosotros. Existen miles de testimonios dejados por las culturas del pasado, como los sumerios, que nos arrojan  crónicas sobre extraños Dioses y  signos en los cielos anómalos. Y que nos cuentan como  en aquellas épocas remotas presuntos Dioses del cielo,  nos legaron sus conocimientos astronómicos y matemáticos, nos enseñaron las artes, las ciencias e incluso nos ayudaron a construir monumentos, que tenían una utilidad práctica para los Dioses y que debían ser preservados para que como cuentan las tradiciones sumerias,  algún día la humanidad   al llegar a  un grado de avance  determinado, pudiera  ser juzgado y convivir  de nuevo con estos Dioses como antaño.



La Historia de la ciencia, es el campo de la historia que estudia el desarrollo temporal de los conocimientos científicos y tecnológicos de las sociedades humanas. Este campo de la historia también estudia el impacto que la ciencia y la tecnología han tenido históricamente en la cultura, la economía y la política, ya que  la ciencia es un cuerpo de conocimiento empírico y teórico, producido por una comunidad global de investigadores que hacen uso de técnicas específicas para observar y explicar los fenómenos de la naturaleza, bajo el nombre de método científico. La historia de la ciencia recurre al método histórico tanto de la historia intelectual como de la historia social,  la mayor parte del estudio de la historia de la ciencia ha sido dedicado a responder preguntas sobre lo que es la ciencia, como funciona, y si esto expone el modelo a gran escala y con tendencias. En la sociología de la ciencia, en particular, se han enfocado los caminos en los que los científicos trabajan, mirando estrechamente los caminos que producen y construyen el conocimiento científico. Desde los años sesenta, una tendencia común en los estudios de la ciencia (el estudio de la sociología y la historia de la ciencia) han querido acentuar  el componente humano  dentro del conocimiento científico, y la opinión sobre los  datos científicos arrojados son evidentes, en  valor y  contexto. Una de las causas principales de preocupación y controversia en la filosofía de la ciencia ha sido la de preguntarse sobre la naturaleza del cambio de teoría en la ciencia. Tres filósofos en particular, son los que representan los pilares principales de este debate; Popper, quien argumentó que el conocimiento científico es progresivo y acumulativo, Kuhn, quien argumentó que el conocimiento científico se mueve gracias a la revolución científica y no es necesariamente progresiva y Feyerabend, quien argumentó que el conocimiento científico no es acumulativo o progresivo, y que no puede haber  problemas de marcación en términos de método entre la ciencia y cualquier otra forma de investigación. Esto generó  un gran debate en la comunidad académica sobre el significado y la objetividad de la ciencia. A menudo, pero no siempre, un conflicto sobre la verdad de la ciencia ha hecho mella en la comunidad científica y en las ciencias sociales o humanidades, este se acentúa aún más entre ciencia y religión, llevándonos a caminos escabrosos por los que es difícil salir bien librados.

En tiempos prehistóricos, los consejos y los conocimientos fueron transmitidos de generación en generación por medio de la tradición oral, el desarrollo de la escritura permitió que los conocimientos pudieran ser guardados y comunicados a través de generaciones venideras con mucha mayor fidelidad. Con el cambio en el Neolítico y su desarrollo de la agricultura, que propició un exceso de alimentos, que hizo factible la posibilidad del desarrollo para civilizaciones tempranas, porque podía ser dedicado más tiempo a otras tareas que a la supervivencia. A partir de sus principios en Sumer (actualmente parte de Irak) alrededor del 3500 A.C. Los pueblos del norte comenzaron a intentar registrar la observación del mundo con datos cuantitativos y numéricos sumamente cuidados, pero sus observaciones y medidas aparentemente fueron tomadas con otros propósitos más que la ley científica. Un caso concreto es el teorema de Pitágoras, que fue registrado, aparentemente en el siglo XVIII A.C. La tabla mesopotámica Plimton 322, registra un número de trillizos Pitagóricos (3,4,5) (5, 12,13), datado en el 1900  A.C.  Posiblemente  milenios  antes  de  que  Pitágoras,  pero  que  no  solo  era  una formulación abstracta del teorema de Pitágoras, sino una serie trigonométrica, lo que implica avances matemáticos en  calculo diferencial, que  no fueron  descubiertos oficialmente sino hace  casi trescientos años de la fecha en que vivimos.

De igual manera  sólo hace menos de  doscientos  años que la ciencia descubrió la existencia de la lengua sumeria, y fue simplemente por casualidad, a través de las excavaciones arqueológicas en Mesopotamia, donde se descubrieron tablillas escritas en la escritura cuneiforme, en ellas aparecían documentos redactados en varias lenguas. Con bastante trabajo, los eruditos  lograron identificar una de las lenguas, el acadio, relacionada lejanamente con el árabe y el hebreo, sin embargo, se encontraron con gran cantidad de documentos escritos en otra lengua, aquella lengua era muy distinta a las lenguas semíticas con las que se habían encontrado.

Un investigador Francés decidió darle el nombre de sumerio, según el título que algunos monarcas llevaron, como Rey de Sumer y Akkad, si una lengua era el acadio, la otra debería ser el sumerio. Este  fue utilizado de la misma forma que  el latín en la edad media y moderna, pues era la lengua de la literatura y  de la religión, y como el latín, fue utilizada, incluso después de su desaparición como lengua hablada. Gracias a ello poseemos gran cantidad de textos gramaticales y léxicos preparados para la enseñanza del sumerio en las escuelas para escribas de Babilonia y Asiría. Es por ello que en la actualidad poseemos un conocimiento bastante profundo de la lengua sumeria, que a simple vista es una lengua complicada y oscura aunque una vez aprendida es muy rápida para dar a entender las ideas. Su filiación es desconocida, tiene muchos rasgos similares al turco y una lógica como la del idioma Kanji japonés, por lo que hay investigadores que la relacionan en algún estadio de desarrollo muy primitivo de amabas lenguas.

Los avances significativos en sumeria, son referentes a la astronomía, a las matemáticas y a la medicina. []Su geometría era una consecuencia necesaria de la topografía, con el fin de intentar conservar la disposición y la propiedad de las tierras de labranza, que fueron inundadas. La regla del  triángulo rectángulo y otras reglas básicas sirvieron para representar estructuras rectilíneas, el pilar principal de la arquitectura, eran también el centro de la química y la investigación para la mayor parte del mediterráneo. Debido a las características ahora desérticas de la zona, quedan   pocas muestras, pero sin embargo el arte es muy parecido al arte del período magdaleniense de la prehistoria, la técnica era la misma que en el relieve pariental, sin perspectiva, al igual que los mosaicos, estos  más perdurables y característicos,  que  tenían un fin más decorativo que las otras facetas del arte. En la pintura y grabados, la jerarquía se mostraba de acuerdo al tamaño de las personas representadas en la obra, los de más alto rango se mostraban más grandes a comparación con el resto, la pintura fue estrictamente decorativa y  se utilizó para embellecer la arquitectura. Carece de perspectiva, y es cromáticamente pobre, sólo prevalecen el blanco, el azul, el rojo y el  uso de la técnica del temple. Se puede apreciar en mosaicos decorativos o azulejos. Los temas eran escenas de guerras y de sacrificios rituales con mucho realismo,  se representan figuras geométricas, personas, animales y monstruos, se emplea en la decoración doméstica y  no se representaban las sombras.  

A diferencia de  nuestra época, en donde casi todos los grandes descubrimientos y las revoluciones científicas proceden de los herejes, que van en contra de los paradigmas establecidos,  los avances tecnológicos  sumerios giraban alrededor de su religiosidad,  esto indudablemente por su gran dependencia de espíritu. La creación del hombre según los mitos sumerios es muy parecida a la Biblia, Enki tomo arcilla y le dio forma, ayudado por   Nammu, aunque las primeras formas no fueron satisfactorias, al final crearon  a Adapa, que era para ellos un Lulu o ser para el trabajo pesado. Los sumerios veían a estos seres como Dioses, ya que eran inteligentes, poseían muchas tecnologías y conocimientos, a los que aún no hemos llegado, además  tenían una  longevidad extraordinaria, aunque finalmente eran mortales.

Estos Dioses fueron llamados por los sumerios Anunnaki, el término que menciona la Biblia es Nephilim, recordando que la Biblia es influenciada  de las tradiciones sumerias, aunque algunas traducciones erróneas del término los denominan gigantes. Según los sumerios sus Dioses  bajaron a la tierra desde el cielo o mejor dicho desde Nibiru, mucho antes de la llegada de la humanidad. Para los sumerios, al igual que para otros muchos pueblos de la antigüedad, sus Dioses fueron seres  vivos y no imágenes abstractas o artísticas guardadas en templos que exigían dogmas de fe para comprenderlos. Dichos Dioses  habitaron entre ellos y de ellos aprendieron las actividades, normas de convivencia y todo avance tecnológico y social. Ellos vinieron como colonos y explotadores, Hicieron de la tierra su hogar y empezaron a construir  ciudades, que asociaron a funciones determinadas y  que fueron   gobernadas por los escogidos de los Anunnakis. El Antiguo Testamento llamaba a los ángeles del Señor malachim, que significa  literalmente, emisarios. Estos emisarios   llevaban los mensajes divinos y hacían cumplir los mandatos de Dios. Tal como se nos revela en multitud de casos, estas divinidades podían volar, pero no en la forma representada  por la cultura popular, pues la falsa y romántica idea de los regordetes ángeles asexuados, con caireles  rubios, bata blanca o pañales y alas  de ave, es la representación que el pintor Rafaello dio de ellos. La Biblia, el Torá, o cualquier otro libo sagrado   jamás los mencionó así.


Estos ángeles  comían, bebían, dormían y se lavaban sus cansados pies, y  no obstante, se les reconocía al instante como ángeles del Señor, la única explicación posible es que, lo que vestían  no era algo que todos los habitantes de la época vestían,   de   igual   forma   lo  que   portaban,  les   hacían  reconocibles  de   inmediato.

Incluso es muy probable que llevaran armas pues cuenta la Biblia  que los dos ángeles de Sodoma, a punto de ser linchados por la turba, que estaban a la entrada de la casa, les dejaron deslumbrados y les cegaron. Otro ángel, que en esta ocasión se le apareció a Gedeón, al haber sido elegido Juez en Israel, le dio una señal divina al tocar una roca con su bastón y hacer salir fuego de ella. Finalmente  toda la información que podamos obtener acerca de los ángeles, tanto buenos como malos, proviene de la Biblia, sabemos que ellos no tienen problemas para materializarse dentro de nuestra dimensión física, pues comen como seres humanos, hablan, tocan y pueden ser vistos (Gen. 18:1-8; 19:3 Heb. 13:2).  Tienen un poder tecnológico excepcional y capacidad de matar  pues se menciona que un solo ángel fue el responsable por la matanza de los primogénitos en Egipto (Ex. 12; I Cor. 10:10; Heb. 11:28), otro ángel mató 185,000 asirios (2 Reyes 19:35; Isa. 37:36). Los ángeles no son asexuados,  casi siempre se presentan como varones, una objeción a la intervención sexual de los ángeles  es la  mencionada cuando estos toman a las hijas de los hombre. (Luc. 20:35-36). Una noche en la que el Patriarca Jacob estaba en un campo de las cercanías de Jarán, éste vio "una escalera apoyada en tierra, y cuya cima tocaba los cielos, en la que  los ángeles del Señor estaban muy ocupados subiendo y bajando". El mismo Señor estaba de pie en la cima de la escalera. Y el pasmado Jacob, asustado, dijo: "Así pues, un Dios está presente en este lugar, y yo no lo sabía... ¡Qué temible es este lugar! Ciertamente, esto no es otra cosa sino la Morada del Señor y ésta es la Puerta del Cielo."

En este relato hay dos puntos interesantes, el primero consiste en que los seres divinos que suben y bajan por esta puerta del cielo,  lo hacían utilizando un dispositivo mecánico, descrito como  una escalera. El segundo es que la visión toma a Jacob totalmente por sorpresa, la morada del Señor, la escalera y los ángeles del Señor que la utilizan no estaban allí cuando Jacob se echó a dormir en el campo, tuvo la temible visión de repente y desapareció por la mañana, la escalera y sus ocupantes se habían ido. El Antiguo Testamento nos informa también que el profeta Elias no murió en la Tierra, sino que fue llevado por el señor Dios al cielo, por medio de   un Torbellino. Éste no fue un suceso repentino e inesperado, ya que cuenta la Biblia que   la ascensión de Elias a los cielos estaba   prevista    en   fecha   y    lugar,   pues    se   le   había   avisado  a  Elías   que  fuera a Bethel ó la casa del señor un día determinado, rápidamente  se habían difundido rumores entre sus discípulos al respecto de que estaba a punto de ser llevado a los cielos y cuando le preguntaron a su discípulo más cercano si el rumor era cierto, éste les confirmó que de hecho, el señor arrebataría al maestro Elías ese mismo día, esto es descrito por el discípulo. "Apareció un carro de fuego, y caballos de fuego...Y Elias subió al Cielo, en un Torbellino."

Aún más famoso, y, ciertamente, mejor descrito, fue el carro celeste visto por el profeta Ezequiel, que vivió entre los deportados judíos de las riberas del río Khabur, en el norte de Mesopotamia. Lo que Ezequiel cuenta que vio fue un ser de aspecto humano, envuelto en brillos y resplandor, sentado en un trono que descansaba sobre un firmamento de metal dentro del carro,  el vehículo, que podía moverse en cualquier dirección con sus ruedas dentro de ruedas y elevarse del suelo verticalmente, fue descrito por el profeta como un torbellino fulgurante. En algunos estudios recientes sobre esta descripción bíblica,  como el del Ing. Josef F. Blumrich, de la Administración Nacional Aeronáutica y del Espacio de los Estados Unidos (NASA), se ha llegado a la conclusión de que el carro que vio Ezequiel era una especie de helicóptero, compuesto de una cabina sobre cuatro ejes, cada uno equipado con alas rotatorias,  es decir el  torbellino. Dicho diseño fue patentado por Blumrich y actualmente se vende  en las jugueterías  como un helicóptero de radio control, con cuatro aspas horizontales dentro de círculos, unidas  por una  cabina  en el centro del vehículo. En la cultura sumeria, las figurillas de arcilla encontradas en lugares habitados por estos, y que se estima tienen 5000 años de antigüedad, bien podrían ser burdas representaciones de estos ángeles, en una de estas figurillas, se ve el rostro a través del casco,  en otra el emisario lleva el clásico tocado cónico divino y un uniforme tachonado de objetos circulares cuya función se desconoce, los protectores oculares o gafas de las figurillas constituyen un detalle de lo más interesante, porque el oriente del cuarto milenio A.C. estaba literalmente inundado de figurillas abarquilladas que representaban, de forma estilizada, la parte superior de las deidades, exagerando su rasgo más prominente,  un casco cónico con visores o gafas elípticas. Se encontraron montones de figurillas como éstas en Tell Brak, un lugar prehistórico situado a orillas del río Khabur, el río en cuyas riberas vio Ezequiel el carro de fuego  milenios más tarde. Indudablemente, no es una mera casualidad que los hititas, conectados con Sumer y Acad a través de la zona del Khabur, adoptaran como señal escrita para designar a los Dioses el símbolo de los anteojos, tampoco resulta sorprendente que este símbolo o jeroglífico del ser divino, expresado en estilos artísticos, llegara a dominar no sólo el arte de Asia Menor, sino también el de los primitivos griegos durante los períodos minoico y micénico.

Los textos sumerios  indican que los Dioses se ponían un atuendo especial no sólo para viajar  por los cielos, sino también para ascender a los distantes cielos. Hablando de sus ocasionales visitas a Anu en su Morada Celestial, la misma Inanna explicaba que podía llevar a cabo tales viajes porque el mismo Enlil le abrochó el divino "Me" alrededor de su  cuerpo. Un primitivo soberano sumerio, que fue invitado por los Dioses para ascender a los cielos, recibió el nombre de Enmeduranki, que literalmente, significa "soberano cuyo me conecta Cielo y Tierra". Una inscripción de Nabucodonosor II, en la que se describe la reconstrucción de un pabellón especial para el carro celeste de Marduk, afirma que éste formaba parte de la casa fortificada de los siete "Me" de cielo y tierra. Por lo tanto  los "Me" eran  objetos de poder divinos, sin embargo, literalmente, el término proviene del concepto de "nadar en las aguas celestiales". Inanna los describía como partes de la vestimenta celestial que ella se ponía para sus viajes en el barco del cielo. 

En la leyenda griega de Ícaro, éste intenta volar sujetando con cera unas alas a su cuerpo, las evidencias del oriente de la antigüedad muestran que, aunque quizás se representase a los Dioses con alas para indicar sus capacidades voladoras o, quizás a veces, con uniformes alados, se pretendió decir con ello que tenían capacidad  para volar, no que eran aves. Alrededor de dos milenios antes, cuando el soberano sumerio Gudea conmemoraba la construcción del templo de su Dios Ninurta, escribió que se le apareció un hombre que brillaba como el cielo,  por el tocado que llevaba en la cabeza, era un Dios. Cuando Ninurta y dos acompañantes divinos se le aparecieron a Gudea, estaban de pie junto al pájaro negro del viento divino de Ninurta,  al final, resultó que el propósito principal para la construcción del templo fue el proporcionar una zona de seguridad, un recinto especial dentro de los terrenos del templo, para este pájaro divino. Gudea relató que, para la construcción de este recinto, se necesitaron enormes vigas y gigantescas piedras traídas de muy lejos, y la construcción del templo se dio por terminada sólo después de que el pájaro divino entrara en el recinto. Una vez allí, el pájaro divino pudo agarrarse al cielo y fue capaz de reunir cielo y tierra. El objeto era tan sagrado que estaba permanentemente protegido por dos armas divinas, llamadas  el cazador supremo y el asesino supremo, armas que emitían rayos de luz que daban muerte a quien las desafiara. La similitud entre las descripciones bíblicas y sumerias, son obvias en cuanto a la descripción de una escalera, un pájaro de viento y un torbellino que podía elevarse hacia el cielo

ANÁLISIS GENERAL

A lo largo de la historia de la humanidad, el paso del conocimiento empírico al conocimiento científico ha sido paulatino y prolongado,  ha recibido en oportunidades grandes impulsos con los consiguientes adelantos, debido a la inteligencia de algunos hombres que han marcado hitos decisivos en el desarrollo de la aprehensión intelectual, relacionando por vez primera lo que nadie había hecho. Cuando los sumerios  escribían sobre tablitas de arcilla la posición de los planetas y de las estrellas,  llegando incluso a predecir ciertos fenómenos celestes, ya había nacido una ciencia, se puede decir que los griegos, por su parte, son los descubridores de la ciencia natural, pues eran en realidad aquellos primitivos sabios helénicos, verdaderos filósofos de la naturaleza, como  Tales de Mileto, Anaximandro, Aristóteles, Hipócrates, Pitágoras, pertenecieron a aquella categoría de hombres que dieron gran impulso al desarrollo del conocimiento científico. Platón y Aristóteles quizá sean los primeros que plantean el problema del método científico, para ellos el conocimiento basado en los conceptos surgidos de la observación de los hechos, reflejaban la realidad. Esta posición dogmática no es puesta en duda hasta el siglo XVI con Descartes, quien retorna el problema del método con el fin de llegar a evitar el error, aunque en realidad instaura la duda metódica. Debieron  pasar varios siglos antes de que se comprendiera la necesidad de una de las bases del conocimiento científico tal como lo entendemos actualmente. El hombre actual, que no conozca la historia de las Ciencias, se puede sorprender al enterarse de que la relación    entre    las    gotas    de   agua,  luz  y   los   colores    del    arco Iris responde a un sencillo fenómeno físico, y que tal descubrimiento sólo se logró no hace más de tres siglos. La ley de gravedad, la circulación de la sangre, la existencia de seres diminutos invisibles a simple vista, fueron comprendidos oficialmente por el hombre sólo después del siglo XVIII. En las últimas décadas, en cambio, el conocimiento de las distintas ramas científicas, cada vez más subdivididas en especialidades, está siendo vertiginoso y ya es imposible concebir un hombre,  que supiese todo lo que en este momento la Humanidad sabe. Esto no puede  separar el problema del conocimiento del otro problema, que es  fundamental y es el de la verdad, puesto que     este conocimiento es más importante, pues  un conocimiento falso no es  tener  conocimiento, sino por el contrario significa vivir en la mentira y por lo tanto  ignorancia  de ese conocimiento.

Desde los primero humanos, fabricamos herramientas, algunas especies como los primates mas avanzados, son capaces de manipular elementos de su entorno, como pueden ser pequeñas ramas de una árbol, y usarlas como improvisadas herramientas para alguna tarea, por ejemplo introducirla en un hormigero y esperar a que las hormigas suban a el para sacarlas y comerselas, esto es en  si es algo impresionante, pero no han fabricado una herramienta sino que han usado algo como tal, lo que es una diferencia de grado.La humanidad sí fabrica cosas, es capaz de modificar y usar elementos diversos para crear algo que no existia de forma natural. Fue asi como nuestros antepasado pasaron de ser una presa a ser un cazador letal gracias a que aprendieron a fabricar, entre muchas otras cosas, armas como chucillos o lanzas. Solo eso fue suficiente para dar un vuelco dramatico a la situacion y llevar a una criatura fisicamente debil en comparacion a los depredadores mas dotados a la cima de la cadena alimenticia, desde ese dia las otras especies no pudieron hacer más que retroceder. La evolucion humana desde el puento de vista tecnologico, se divide en diversas eras dependiendo del material del que se disponia para contruir sus utiles, asi la edad de piedra, correspondio a la epoca donde esta era lo mas avanzado con lo que se podia contruir cosas, en algun momento del tercer mileno antes de nuestra era se descubrio el cobre y el estaño, y que la aleacion de ambos creaba el bronze,  este permitía construir armas mas resistentes y duraderas, dando a sus propietarios una gran ventaja. Nacio asi la edad de bronze, con lo cual barrio las culturas mas atrasadas y llevo a las civilizaciones urbanas a un nivel mucho mas avanzado, en especial las del Oriente Proximo. Finalmente, alrededor del 1400 A.C. los Htitias empezaron a usar el hierro para su armamento, lo que les dio una enorme ventaja ante sus adversarios armados con espadas de bronze, que se rompian ante el impacto de este sorprendente nuevo elemento, pronto todos lo adoptaron para poder sobrevivir y restablecer el orden. Nacio la edad del hierro, y con el un pequeño misterio,  ¿como lo descubrieron ? El Cobre tiene un punto de fusion lo bastante bajo como para que un fuego lo suficientemente intenso lo pueda fundir y revelar su existencia, pero el Hierro es diferente, pues solo lo hace a 1,635 grados centigrados, es dificil, por tanto, que se pudiera descubrir por casualidad. Solo una exploracion intencionada y metodos especiales de procesado podian revelarlo, por tanto, ya sabian lo que estaban buscando antes de descubrirlo ¿ de donde les vino entonces esa informacion y cual fue la guia e inspiracion que les llevo a el ? La respuesta es el cielo, en este caso literalmente  por un mensaje divino. Podríamos incluso  pensar  que  "del  cielo " se  refería  a  que   quizá   el   hierro  provino   de   los  Meteoritos, pero  con eso no habría  una cantidad suficiente de este,  pues  en  plena edad de bronze ya existían  objetos de hierro, y entre ellos tenemos una famosa daga de dicho manterial encontrada en la tumba de Tutankamon. Las palabras usadas por las diferentes culturas para definir el hierro no deja lugar a dudas de donde les llego, incluso antes que que lo descubrieran y aprendieran a extraerlo y procesarlo, los hititas y sumerios lo denominaban fuego del cielo, los egipcios rayo del cielo y los asirios metal del cielo, como se puede ver, todos apuntaban hacia arriba cuando se referian al lugar de procedencia. Dios le decía a Abraham, que salió de Ur de los Caldeos, que mirara a las estrellas, cada vez que hablaba de las futuras generaciones hebreas. De hecho, el Antiguo Testamento está repleto de información astronómica, José se comparaba a sí mismo y a sus hermanos con doce cuerpos celestes, y el patriarca Jacob bendijo a sus doce hijos relacionándolos con las doce constelaciones del zodiaco. En los Salmos y en el Libro de Job se refieren una y otra vez a fenómenos celestes, a las constelaciones del zodiaco y a otros grupos de estrellas como las Pléyades.

Así pues, el conocimiento de los astros, la división científica de los cielos y otros datos astronómicos eran bien conocidos en el antiguo Oriente Próximo bastante antes de la época de la Grecia clásica. El alcance de la astronomía mesopotámica, en la que se basaron los primitivos astrónomos griegos, debe haber sido enorme, pues sólo con lo que los arqueólogos han encontrado, nos veríamos ante una avalancha de textos, inscripciones, impresiones de sellos, relieves, dibujos, listas de cuerpos celestes, presagios, calendarios, tablas horarias de amaneceres y puestas del Sol y los planetas, predicciones de eclipses, incluso precisaban de un conocimiento astronómico amplio y preciso, sin el cual no se hubieran podido distinguir entre las estrellas fijas y los planetas errantes,  sabían que el Sol y la Luna ni eran estrellas fijas ni planetas ordinarios, estaban familiarizados con los cometas, los meteoritos y otros fenómenos celestes, y podían calcular las relaciones entre los movimientos del Sol, la Luna y la Tierra. Seguían los movimientos de los cuerpos celestes y los relacionaban con la órbita de la Tierra y con la rotación a través del sistema helíaco,  que aún se utiliza hoy pues  mide la salida,  la puesta de las estrellas y los planetas en los cielos de la Tierra con relación al Sol.

Muchos de estos textos  eran, ciertamente, más astrológicos que astronómicos por naturaleza, los cielos y los movimientos de los cuerpos celestes parecían ser la principal preocupación de los poderosos reyes, de los sacerdotes de los templos y de la gente de la tierra en general, el objetivo de los observadores de estrellas parecía ser el de encontrar en los cielos la respuesta al curso de los asuntos en la tierra como eran  la  guerra, paz, abundancia, hambruna. El descubrimiento de las civilizaciones mesopotámicas, realizado con las excavaciones efectuadas en los últimos cien años, no deja lugar a dudas de que, tanto en el campo de la astronomía como en otros muchos campos, las raíces de nuestro conocimiento están profundamente arraigadas en Mesopotamia, hemos recurrido  y continuamos el patrimonio de Sumer. Las efemérides divinas, eran de lo más precisas y no se basaban en las observaciones de los astrónomos sumerios  que las prepararon, puesto que éstos las habían calculado a partir de unos esquemas aritméticos fijos,  que habían sido entregados  por los Dioses  y que no debían trastocar,  los astrónomos que  utilizaban estos cálculos  de los esquemas aritméticos,  las    realizaban   con   la   ayuda   de   unos   textos   de Procedimiento,  que acompañaban a las efemérides y que daban las normas, paso a paso, para el cálculo de las efemérides, según una estricta teoría matemática, pues era mortal ofender a un Dios. En realidad los astrónomos sumerios  ignoraban las teorías y fundamentos sobre las que se basaban las efemérides y sus cálculos matemáticos, sin embargo  deben haber existido, porque es imposible diseñar unos esquemas de cálculo tan complicados sin un plan sumamente elaborado. Los astrónomos mesopotámicos estaban familiarizados incluso con el fenómeno de la retrogradación, que es el aparente curso errático y serpentino de los planetas tal como se ven desde la Tierra, causado por el hecho de que la Tierra órbita al Sol con mayor rapidez o lentitud en relación con los otros planetas. La trascendencia de este conocimiento radica no sólo en el hecho de que la retrogradación es un fenómeno relacionado con las órbitas alrededor del Sol, sino también en el hecho de que se debió requerir de cientos de miles de años  de observación para dominarla y trazarla.

¿Dónde se desarrollaron estas complicadas teorías, y quién hizo esas observaciones sin las cuales jamás se habrían podido desarrollar? Alguien, mucho antes, poseía un conocimiento astronómico y matemático muy superior al de las posteriores culturas de Babilonia, Asiría, Egipto, Grecia y Roma. Los sumerios consagraron una parte sustancial de sus esfuerzos astronómicos a mantener un calendario preciso. Al igual que el calendario judío actual, el suyo era un calendario solar y  lunar en el que se vinculaba, o mejor dicho se intercalaba el año solar de poco más de 365 días con un mes lunar de poco menos de 30 días. Aunque el calendario era importante para los negocios y otras necesidades mundanas, se requería que fuera preciso, principalmente, para determinar el día y el momento exactos del año nuevo y de otras celebraciones y cultos a los Dioses, para medir y vincular los intrincados movimientos del Sol, la Tierra, la Luna y demás planetas, los sacerdotes astrónomos mesopotámicos se basaban en una compleja astronomía esférica. La Tierra ya se entendía como  una esfera con un ecuador y unos polos,  también los cielos se dividían con unas imaginarias líneas ecuatoriales y polares. El paso de los cuerpos celestes se relacionaba con la eclíptica, que es la proyección del plano de la órbita de la Tierra alrededor del Sol sobre la esfera celeste.

Los equinoccios, es decir  los puntos y los momentos en los cuales el Sol, en su movimiento anual aparente, cruza al norte y al sur del ecuador celeste y los solsticios que es  el momento en que el Sol, durante su movimiento anual aparente a lo largo de la eclíptica, se encuentra en su mayor declinación norte o sur. Todos estos conceptos astronómicos son perfectamente correctos y se  utilizan hasta el día de hoy. El principal calendario y modelo era el calendario de Nippur, sede y centro del Dios  Enlil,  el calendario que usamos en la actualidad tiene como modelo el calendario nippuriano, aunque es más inexacto, porque los sumerios consideraban que el Año Nuevo comenzaba en el momento exacto en que el Sol cruzaba el equinoccio de primavera, para el calendario de Nippur se seleccionaba determinado cuerpo celeste que, al oponerlo con el ocaso, permitía determinar el momento exacto de la llegada del año nuevo. Los sumerios,  sin instrumental óptico, tenían, no obstante el sofisticado saber astronómico y matemático que requieren una geometría y una astronomía esféricas, tenían el término "Dub", o "la gran circunferencia." Para sus cálculos astronómicos y matemáticos, tenían el "Anur", que era un horizonte celeste imaginario  contra  el  cual  podían  calcular  el  orto  y  el  ocaso  de  los cuerpos celestes.

En perpendicular a este horizonte "Anur", extendieron una línea vertical imaginaria llamad "Nubusarda", y  con su ayuda obtenían el zénit, al que llamaban Anpa. Trazaron las líneas a las que llamamos meridianos,  las llamaban los yugos graduados y a las líneas de latitud les llamaban líneas medias del cielo. A la línea de latitud que marca el solsticio de verano, por ejemplo, la llamaban Anbil o  punto ígneo de los cielos. Las obras maestras literarias acadias, hurritas, hititas y de otras culturas del antiguo oriente, por ser traducciones o versiones de originales sumerios, estaban repletas de palabras prestadas del sumerio, muchas de las cuales tenían relación con fenómenos y cuerpos celestes. Los eruditos babilonios y asirios que hacían listas de estrellas o calculaban los movimientos planetarios solían anotar los originales sumerios en las tablillas que estaban copiando o traduciendo.

Los 25,000 textos dedicados a la astronomía que se dice que había en la biblioteca de Assurbanipal en Nínive llevaban con frecuencia el reconocimiento de sus orígenes sumerios. Los escribas de la principal serie astronómica, que los babilonios llamaban "el día del señor", declaraban haberla copiado de una tablilla sumeria escrita en la época de Sargón de Acad, en el tercer milenio A.C. Una tablilla fechada en la tercera dinastía de Ur, también en el tercer milenio A.C, describe y hace una relación tan clara de los cuerpos celestes, que los expertos modernos tienen pocas dificultades en reconocer el texto como una clasificación de constelaciones, entre las que están la Osa mayor, el Dragón, Lira, Cisne y Cefeo, y el Triángulo, en los cielos septentrionales, Orion, Perro  mayor, Hidra, el Cuervo y el Centauro en los cielos meridionales y las familiares constelaciones zodiacales en la banda celeste central.

En la antigua Mesopotamia, los secretos del conocimiento celeste se guardaban, se estudiaban y transmitían a través de una casta de sacerdotes astrónomos. Los sumerios fueron también  los primeros en dividir los cielos en tres bandas o caminos,  el camino septentrional, al que se le puso el nombre de Enlil, el meridional, al que se le puso el nombre de Ea y la banda central, que fue el camino de Anu, además de asignarles diversas constelaciones. La banda central de hoy en día, la banda de las doce constelaciones del zodiaco, se corresponde exactamente con el camino de Anu, en el cual los súmenos agruparon las estrellas en doce casas. En la antigüedad, al igual que hoy, el fenómeno estaba relacionado con el concepto del zodiaco. El gran círculo de la tierra alrededor del sol se dividió en doce partes iguales, de treinta grados cada una. Las estrellas que se veían en cada uno de estos segmentos o casas se agruparon en una constelación, cada una de las cuales recibió un nombre en función de la forma que las estrellas del grupo parecían crear.

Debido a que las constelaciones y sus subdivisiones, e, incluso, las estrellas individuales dentro de las constelaciones, llegaron a la civilización occidental con nombres y representaciones completamente prestados de la mitología griega, el mundo occidental creyó durante casi dos milenios que habían sido los griegos los que habían conseguido este logro. Pero, en la actualidad, vemos claramente que los primitivos astrónomos griegos adaptaron a su lengua y a su mitología una astronomía ya construida por los sumerios. De esta forma obtuvieron sus conocimientos Hiparco, Eudoxo y otros. Incluso Tales, el astrónomo griego de importancia más antiguo, del   cual   se   dice   que   predijo   el   eclipse   total de sol del 28 de Mayo de 585 A.C. que detuvo la guerra entre lidios y medas, admitió que las fuentes de su conocimiento eran de origen mesopotámico pre-semita, es decir, sumerio.

La palabra zodiaco proviene del griego zodiakos kyklos o círculo animal, debido a que el diseño de los grupos de estrellas se asemejaba por su forma a un león, unos peces, etc. Pero esos nombres y formas imaginarias se originaron realmente, en Sumer, donde a las doce constelaciones del zodiaco se les llamó Ulue  o rebaño brillante. Hasta la aparición del telescopio, los astrónomos europeos aceptaban sólo las 19 constelaciones reconocidas por Ptolomeo en el hemisferio norte. Hacia 1925, cuando se acordó la clasificación actual, se habían reconocido 28 constelaciones en lo que los sumerios llamaban el Camino de Enlil. No debería de sorprendernos que a diferencia de Ptolomeo, los primitivos sumerios reconocían, identificaban, nombraban y listaban todas las constelaciones del hemisferio norte. Observando los cielos meridionales desde Ur o Babilonia, los astrónomos mesopotámicos sólo podían ver poco más de la mitad de los cielos del hemisferio sur, el resto se encontraba por debajo del horizonte.

Sin embargo, aunque correctamente identificadas, algunas de las constelaciones del camino de Ea estaban por debajo del horizonte, si como suponían los mesopotámicos que la tierra era una masa de tierra firme sobre la caótica oscuridad de un mundo inferior, es decir   un disco plano sobre el cual se arqueaban los cielos en semicírculo, entonces  no debería de haber absolutamente ningún cielo en el sur, por tanto la idea de que los mesopotámicos creían en una tierra plana, no es posible ya que sus conocimientos astronómicos eran tan buenos o quizá mejores que  los nuestros, no porque tuvieran mejores instrumentos de los que tenemos nosotros, sino porque sus fuentes de información provenían de sus  Dioses.

Existe un fenómeno astronómico llamado precesión, que viene provocado por el bamboleo del eje norte sur de la Tierra, y que lleva a que el polo norte  o el que apunta a la estrella polar y el polo sur tracen un gran círculo en los cielos. El aparente retardo de la Tierra contra las constelaciones de estrellas suma alrededor de 55 segundos de arco por año, o un grado cada 72 años, el tiempo que le lleva al Polo Norte terrestre volver a apuntar a la estrella polar,  emplea, por tanto 25,920 años, y esto es lo que los astrónomos llaman el gran año o el año platónico, pues según parece, Platón también sabía de este fenómeno. El orto y el ocaso de diversas estrellas se tenían por importante en la antigüedad, y el cálculo preciso del equinoccio de primavera, que daba entrada al año nuevo, se relacionaba con la casa zodiacal en la cual tenía lugar. Debido a la precesión, el equinoccio de primavera y los demás fenómenos celestes, al retardarse de año en año, terminaban por retrasarse todo un signo zodiacal cada 2.160 años. Nuestros astrónomos continúan empleando el "punto cero o  primer punto de Aries", que marcó el equinoccio de primavera alrededor del año 900 A.C, pero este punto se encuentra ahora bien entrado en la casa de Piscis. En los alrededores del 2100 D.C, el equinoccio de primavera comenzará a ocupar la casa precedente, la de Acuario, esto es lo que están queriendo decir los que afirman que estamos a punto de entrar en la Era de Acuario. Debido a que el cambio de una casa zodiacal a otra lleva más de dos milenios, ¿cómo y dónde pudo enterarse Hiparco del tema de la precesión en el siglo II A.C? Ahora sabemos que su fuente fue sumeria, pues el calendario nippuriano, establecido alrededor del 4400 A.C, en la Era de Tauro, refleja el conocimiento de la precesión y el cambio de casas zodiacales, que tuvo  lugar 2,160  años  antes  de  éste. Los  sumerios  dejaron  abundantes  evidencias gráficas a tal efecto, pues cuando el equinoccio de primavera estaba en el signo de Tauro, el solsticio de verano tenía lugar en Leo,  el combate entre un toro y un león que aparece en las representaciones sumerias de las épocas más primitivas,  sugiere que estos motivos reflejaban las posiciones claves de las constelaciones de Tauro (Toro) y Leo (León) para un observador en los 30 grados norte, es decir la posición de Ur alrededor del 4000 A.C.

La mayoría de los expertos consideran que la insistencia de los sumerios en Tauro como su primera constelación no sólo es una evidencia de la antigüedad del zodiaco fechado en los alrededores del 4000 A.C. Sino también una prueba del momento en que la civilización sumeria tuvo sus repentinos comienzos. Una tablilla sumeria que hay en el Museo de Berlín (VAT.7847) comienza la lista de constelaciones zodiacales con la de Leo, con lo que nos remonta a los alrededores del 11.000 A.C, cuando el hombre recién comenzaba a labrar la tierra, lo cual  es una sofisticación astronómica fantástica imposible para esa época. Del mismo modo que es evidente que los astrónomos sumerios poseían un conocimiento que,  muy difícilmente podían haber adquirido por sí mismos, también las evidencias  demuestran que la mayor parte de su conocimiento no eran de uso práctico para ellos, esto no sólo tiene que ver con los sofisticadísimos métodos astronómicos que se utilizaban pues ¿quién demonios en la antigua Sumer necesitaba realmente establecer un ecuador celeste?, ¿ para que eran necesarios  textos elaborados que tratan de la medida de distancias entre las estrellas, si nadie podía viajar por el espacio?. Uno de estos textos, conocido como AO.6478, hace una lista de 26 estrellas visibles importantes a lo largo de una línea que, en la actualidad, llamamos el Trópico de Cáncer, y da las distancias entre ellas, medidas de tres formas diferentes. El texto nos da primero las distancias entre estas estrellas en una unidad llamada "mana shukultu", que  se cree que éste era un ingenioso dispositivo que establecía una relación entre el peso del agua que escapaba por paso de tiempo, lo cual es un diferencial  de tiempo, que demuestra el conocimiento matemático de cálculo infinitesimal, (es decir de  de las derivadas e integrales),  esto  hacía posible la determinación de distancias entre dos estrellas en términos de tiempo.

Hoy en día estamos acostumbrados a la facilidad de los números indios mal llamados números árabes. Sin embargo, este tipo de números, tan útiles y versátiles, nos acompañan desde hace relativamente escaso tiempo. No obstante, los números existen desde hace casi 10 mil años utilizados por vez primera en sumeria. He aquí una colección de distintos tipos de números y su utilización. Primero debemos considerar algo extremadamente importante ¿por qué utilizamos un sistema decimal para contar? Ciertamente los números en base 10 no tienen la funcionalidad del sistema binario que utilizan los chips, o la versatilidad del sistema hexadecimal. Sin embargo, y a pesar todos los avances tecnológicos, este sistema continúa aferrado y no presenta signos de querer irse. La cuestión es simple, en el pasado remoto, cuando los números no eran entes abstractos, sino que representaban objetos, como por ejemplo personas o animales, las manos eran los ábacos y calculadoras de la humanidad. Por lo que, al poseer diez dedos, el sistema decimal se impuso como sistema de facto y es así que se remonta miles de años en el pasado. Curiosamente este sistema lo heredamos de los griegos, quienes a su vez lo heredaron de los egipcios. Anteriormente a estos, los sumerios, cuya matemática era mucho más avanzada y ajena a las supersticiones de la egipcia, desarrollaron un curioso sistema sexagesimal el cual sería el primer sistema numeral cohesivo de la humanidad.

Como mencionamos anteriormente en el pasado los números no eran un concepto abstracto sino que representaban cosas. En sumeria, en un principio, existían infinidades de notaciones para un mismo número dependiendo de la cosa que se esté contando. Por ejemplo una moneda de oro era representada por un símbolo en particular, mientras que una pieza de ganado era representada con otro símbolo especifico. Tampoco existían los números sucesores al uno, por ejemplo, el "dos" era representado utilizando dos símbolos "uno" a la par. Con el pasar de los años, el comercio y el crecimiento de la población, hizo que evolucionara la manera de contar y los números gradualmente comenzaron a representar cantidades y no objetos individuales. De todas maneras fue gracias al desarrollo de un sistema sexagesimal de numeración, el que se lograra contar cantidades en miles, algo imposible de hacer contando de a uno en uno. 

Curiosamente los sumerios no tenían un sistema numeral unificado, sino que utilizaban distintos tipos para distintas tareas. Por ejemplo, para medir las raciones, un sistema bisexagecimal que permitía conteos discretos de 7200 unidades era utilizado. Esto trajo, y todavía trae, serios problemas de entendimiento a los antropólogos que tratan de estudiar sus escritos. Mediante la combinación de números sexagesimales y la aritmética, permitía representar cantidades increíblemente grandes para la época. Seguro muchos pensarán que el sistema sexagesimal sumerio ha muerto junto a su civilización, sin embargo, aun quedan remanentes ampliamente utilizados en el mundo moderno, por ejemplo la manera en la que medimos los grados y por ende el tiempo fueron heredadas de éstos. Si se fijan en un reloj las horas se incrementan en un punto cada 60 minutos; y los minutos se incrementan en un punto cada 60 segundos. Tal cual como se incrementaban las cantidades sexagesimales sumerias. Sus números eran conos y círculos ya que el cono y el círculo son las formas más fáciles de representar por presión en una tableta de arcilla como las que los sumerios utilizaban para llevar sus registros."

Disponer de métodos  de medida de distancias entre estrellas indica la gran importancia que se le daba al tema. Sin embargo, ¿quién entre los hombres y las mujeres de Sumer necesitaba realmente todo este conocimiento?  Y ¿quién de ellos pudo diseñar estos métodos y utilizarlos de forma tan precisa, cuando no se había descubierto ni siquiera el álgebra  y el telescopio? La única respuesta posible es que los Dioses disponían de ese conocimiento y precisaban de tan exactas medidas, para alguna función.
 
Los sumerios cuentan que sus Dioses eran capaces de subir al cielo y habían llegado de las estrellas  a la Tierra, los Dioses eran los únicos que podían poseer y de hecho, poseían, en los albores de la civilización humana, los sofisticados métodos, las matemáticas y los conceptos de una astronomía avanzada, así como la necesidad de enseñar a los escribas humanos a copiar y registrar meticulosamente tablas y más tablas de distancias en los cielos, órdenes de estrellas y grupos de estrellas, ortos y ocasos helíacos, un complejo calendario solar lunar terrestre y el resto de conocimientos notables tanto del cielo como de la tierra. Ante este panorama,  los astrónomos mesopotámicos, dirigidos por los Dioses,  sabían  de la existencia de planetas más allá Saturno,  conocían la existencia de Urano, Neptuno y Plutón,

La información astronómica de los tiempos antiguos se conservaba en centenares de textos detallados, de listas de cuerpos celestes, pulcramente dispuestas según el orden celeste, o según los Dioses. Es  incorrecta la suposición de que los sumerios y sus sucesores no sabían que el sistema solar era heliocéntrico, que la Tierra no era más que otro planeta y que no había más planetas más allá de Saturno. Los sumerios se referían a todos los cuerpos celestes planetas, estrellas y constelaciones como Mul o lo que brilla en las alturas. El término acadio Kakkab fue aplicado también por babilonios y asirios para designar a cualquier cuerpo celeste, en  su mayor parte los planetas de los que se hablaba en el entramado de los textos astronómicos sumerios llamaban  Mulmul. El término Mulmul se refería al sistema solar, utilizando la repetición  Mulmul, para indicar al grupo como una totalidad, como el cuerpo celeste que comprende todos los cuerpos celestes, junto con el camino de Anu y sus doce constelaciones zodiacales, algunos textos se referían también al camino del Sol, que estaba compuesto también por doce cuerpos celestes, el Sol, la Luna, y diez más.

"La línea 20 de la llamada tablilla Te dice; Naphar  shere mesh ha la sha kakkab lu sha Sin u Shamash ina libbi ittiqu, que significa, todo en todo, 12 miembros adonde la Luna y el Sol pertenecen, donde orbitan los planetas."


Esto nos da a  comprender la importancia del número doce en el mundo antiguo. El gran círculo de Dioses sumerios y por tanto, de los Dioses olímpicos, estaba compuesto exactamente por doce miembros, los Dioses más jóvenes sólo podían entrar en este círculo si se retiraban los dioses más viejos. Del mismo modo, cualquier puesto libre se tenía que ocupar para mantener el número divino de doce. El principal círculo celeste, el camino del Sol con sus doce miembros, establecía el modelo según el cual cualquier otra franja celeste se dividía en doce segmentos o se le asignaban doce cuerpos celestes de importancia. Por consiguiente, el año tenía doce meses y el día tenía doce horas dobles. A cada división de Sumer se le asignaban doce cuerpos celestes como medida de buena suerte. El gran templo, el Esagila, tenía doce puertas. Marduk se revestía de los poderes de todos los Dioses celestes al recitarse doce veces la declaración "Mi Señor, es Él mi Señor". Después, se invocaba la misericordia del Dios y su esposa, doce veces por cada uno.  

El total de 24 se emparejaba entonces con las doce constelaciones del zodiaco y los doce miembros del sistema solar. Aunque nuestra base de cálculo natural es el número diez, el número doce se impregnó en todos los temas celestes y divinos mucho antes de que los sumerios desaparecieran. Hubo doce Titanes griegos, doce Tribus de Israel, doce partes en el mágico pectoral del Sumo Sacerdote de Israel. El poder de este doce celeste se transmitió a los doce Apóstoles de Jesús. Surgió,  este poderoso y decisivo número doce, de  mirar al cielo, pues al enseñarle a la humanidad la verdadera naturaleza de la tierra y los cielos, los Dioses no sólo informaron a los antiguos sacerdotes astrónomos de la existencia de los planetas más allá de Saturno, sino también de la existencia del planeta más importante, aquel del cual vinieron.

Un sello acadio del tercer milenio A.C, ahora en el museo  de Berlín Este (catalogado VA/ 243), se aparta de la forma habitual de representar los cuerpos celestes. No los muestra individualmente, sino como un grupo de once globos que circundan a una estrella grande y con rayos. Evidentemente, es una representación del sistema solar, tal como lo conocían los súmenos, un sistema consistente en doce cuerpos celestes. Normalmente, nosotros representamos el sistema solar de forma esquemática, como una línea de planetas que se aleja del Sol a distancias crecientes. Pero si representáramos los planetas, no en una línea, sino uno después de otro en un círculo, el resultado se parecería al del sello. La antigua representación nos muestra  un planeta desconocido para nosotros, considerablemente más grande que la Tierra, aunque más pequeño que Júpiter y Saturno. Tratando a la Luna como a un cuerpo celeste más, esta representación sumeria da cuenta plena de todos los planetas que conocemos, los sitúa en el orden correcto (con la excepción de Plutón), y los muestra por tamaño. Sin embargo, esta representación de 4500 años de edad insiste también en que había o ha habido otro planeta importante entre Marte y Júpiter.

Si esto se hubiera descubierto y estudiado hace dos siglos, los astrónomos habrían pensado que los sumerios estaban totalmente desinformados, al imaginar, que había más planetas después de Saturno. Ahora, no obstante, sabemos que Urano, Neptuno y Plutón están ahí. Los sumerios no imaginaron las otras discrepancias,  estaban correctamente informados por los Dioses  de que la Luna era un miembro del sistema solar, Plutón estaba situado cerca de Saturno y había un doceavo planeta entre Marte y Júpiter. La teoría largo tiempo sustentada de que la luna no era más que una pelota de golf helada no se descartó hasta después de la conclusión de varias misiones Apolo a la luna, hasta aquel momento, las mejores conjeturas consistían en que la luna era un trozo de materia que se había separado de la tierra cuando ésta era aún de material fundido y maleable. Si no hubiera sido por el impacto de millones de meteoritos, que dejaron cráteres en la superficie de la Luna, ésta habría sido un trozo de materia sin rostro, sin vida y sin historia que se solidificó y sigue a la Tierra desde siempre. Sin embargo, las observaciones hechas por satélites no tripulados han comenzado a poner en duda estas creencias tanto tiempos manejadas.
 

Al final, se llegó a la conclusión de que la composición química y mineral de la Luna era suficientemente diferente de la de la Tierra como para poner en duda la teoría de la separación. Los experimentos realizados en la Luna por los astronautas norteamericanos, y el estudio y análisis del suelo y de las muestras de rocas que trajeron, han determinado, más allá de toda duda, que la Luna, aunque en la actualidad estéril, fue alguna vez un planeta vivo. Al igual que la Tierra, tiene diferentes capas, lo que significa que se solidificó desde su propio estadio original de materia fundida. Al igual, que la Tierra, generaba calor, pero mientras que el calor de la Tierra proviene de sus materiales radiactivos, cocidos en el interior de la Tierra bajo una tremenda presión, el calor de la Luna proviene, según parece, de capas de materiales radiactivos que se encuentran muy cerca de la superficie. Sin embargo, estos materiales son demasiado pesados para haber ascendido hasta ahí. El campo gravitatorio lunar parece ser errático, como si inmensos trozos de materias pesadas, como el hierro no se hubieran hundido de modo uniforme hasta su centro, sino que estuvieran dispersos.

Existen evidencias que indicarían que las antiguas rocas de la Luna estuvieron magnetizadas. También existen evidencias de que los campos magnéticos se cambiaron o invirtieron. Reuniendo todos estos descubrimientos, los científicos afirman ahora que la Luna y la Tierra, formadas más o menos con los mismos elementos y más o menos por el mismo tiempo, evolucionaron como cuerpos celestes separados.

En opinión de los científicos de la NASA, la Luna evolucionó normalmente durante sus primeros 500 millones de años. Luego, hace 4.000 millones de años, cuando cuerpos celestes del tamaño de grandes ciudades y pequeños países se estrellaron en la Luna y formaron sus inmensas cuencas y sus altísimas montañas. Las ingentes cantidades de materiales radiactivos dejados por las colisiones comenzaron a calentar la roca por debajo de la superficie, fundiendo enormes cantidades de ésta y forzando mares de lava a través de las grietas de la superficie. El Apolo 15 encontró un deslizamiento de rocas en el cráter Tsiolovsky seis veces más grande que cualquier deslizamiento de rocas en la Tierra. El Apolo 16 descubrió que la colisión que creó el Mar de Néctar depositó escombros hasta a 1.600 kilómetros de distancia. El Apolo 17 alunizó cerca de un acantilado ocho veces más alto que cualquiera de la Tierra, lo que significa que se formó por un terremoto ocho veces más violento que cualquier otro terremoto en la historia de la Tierra. Así pues, los sumerios tenían razón al representar a la Luna como un cuerpo celeste por derecho propio.

Al planeta Plutón se le ha denominado el enigma, porque mientras que las órbitas de los demás planetas alrededor del Sol se desvían sólo un poco del círculo perfecto, la desviación o excentricidad de Plutón es tal que tiene la órbita más extensa y elíptica del sistema solar. Mientras que los demás planetas orbitan al Sol más o menos dentro del mismo plano, la órbita de Plutón tiene una inclinación nada menos que de 17 grados. Debido a estos dos rasgos atípicos de su órbita, Plutón es el único planeta que corta la órbita de otro planeta, Neptuno. En tamaño, Plutón se encuentra en realidad dentro de la clase satélite. Su diámetro, 5.800 kilómetros, no es mucho mayor que el de Tritón, un satélite de Neptuno, o Titán, uno de los diez satélites de Saturno. Debido a sus inhabitúales características, se ha llegado a sugerir que este podría haber comenzado su vida celeste como un satélite que, de algún modo, escapó a su dueño y tomó por sí mismo una órbita alrededor del Sol y esto, es realmente lo que sucedió, según los textos sumerios.

Por asombroso que parezca, nuestros astrónomos han estado buscando evidencias que indiquen que, ciertamente, existió una vez un planeta entre Marte y Júpiter. A finales del siglo XVIII, antes incluso del descubrimiento de Neptuno, varios astrónomos demostraron que los planetas estaban situados a determinadas distancias del Sol, según una ley definida. Este planteamiento, que llegó a ser conocido como Ley de Bode, convenció a los astrónomos de que debió de haber un planeta dando vueltas en un lugar donde, hasta entonces, no se sabía que hubiera existido un planeta es decir, entre las órbitas de Marte y Júpiter. Animados por estos cálculos matemáticos, los astrónomos se pusieron a explorar los cielos en la zona en la que debería de estar el planeta perdido. En  el siglo XIX, el astrónomo italiano Giuseppe Piazzi descubrió, exactamente en la distancia indicada, un planeta muy pequeño, al que llamó Ceres. Hacia 1804, el número de asteroides pequeños encontrados allí ascendía a cuatro, hasta la fecha, se han contado cerca de 3,000 asteroides en órbita alrededor del Sol, en lo que ahora llamamos el cinturón de asteroides. Aunque los astrónomos están seguros de la existencia de tal planeta, no son capaces de explicar su desaparición.

Las respuestas a estos misterios se nos han transmitido desde la antigüedad, pues cuando se descifraron los textos encontrados en Mesopotamia, se tomó conciencia inesperadamente de que allí, en Mesopotamia, había textos que no sólo eran equiparables a algunas secciones de las Sagradas Escrituras, sino que también las precedían, entre los textos descubiertos por Henry Layard en las ruinas de la biblioteca de Assurbanipal en Nínive, había uno que hacía un relato de la Creación no muy diferente del Libro del Génesis. Conocido ahora como La Epopeya de la Creación, este texto mesopotámico es una verdadera cosmogonía, pues trata de los eventos previos y nos lleva hasta el comienzo de los tiempos, al  tomarse literalmente este relato épico, ni más ni menos que como la declaración de hechos cosmológicos tal como los conocían los sumerios, o mejor dicho tal como se los habían transmitido los Dioses. Nos encontraremos con que La Epopeya de la Creación explica a la perfección los eventos que, probablemente, tuvieron lugar en nuestro sistema solar.

"Cuando, en las alturas, el Cielo no había recibido nombre, y abajo, el suelo firme no había sido llamado, nada, salvo el primordial Apsu, su Engendrador,

Mummu y Tiamat la que les dio a luz a todos, sus aguas se entremezclaron. Ninguna caña se había formado aún, ni tierra pantanosa había aparecido. Ninguno de los dioses había sido traído al ser aún, nadie llevaba un nombre, sus destinos eran inciertos, fue entonces cuando se formaron los dioses en medio de ellos. En la inmensidad del espacio, los dioses los planetas estaban aún por aparecer, por ser nombrados, por tener sus destinos sus órbitas fijados. Sólo existían tres cuerpos, el primordial Apsu el que existe desde el principio, Mummu el que nació y Tiamat la doncella de la vida. Las aguas de Apsu y Tiamat se mezclaron, no  las aguas en las que crecen las cañas, sino las aguas primordiales, Apsu, por tanto, es el Sol, el que existe desde el principio. El más cercano a él es Mummu,  que era el ayudante de confianza y emisario de Apsu (una buena descripción de Mercurio, el pequeño planeta que gira con rapidez alrededor de su gigante señor. De hecho, ésta era la idea que los antiguos griegos y romanos tenían del dios planeta Mercurio el rápido mensajero de los dioses), Bastante más lejos estaba Tiamat. Ella era el monstruo

Que Marduk despedazaría más tarde, Pero en los tiempos primordiales fue la verdadera virgen madre de la primera trinidad divina. El espacio entre ella y Apsu no estaba vacío, estaba henchido con los elementos primordiales de Apsu y Tiamat. Estas aguas se entremezclaron, y se formaron dos dioses celestes  en el espacio entre Apsu y Tiamat. Sus aguas se entremezclaron. Los dioses se formaron en medio de ellos, el dios Lahmu y el dios Lahamu nacieron, por su nombre se les llamó. Lahmu y Lahamu (Marte y Venus) nacieron pero, incluso antes de que hubieran crecido en edad y en estatura hasta el tamaño señalado, el dios Anshar y el dios Kishar fueron formados, sobrepasándoles en tamaño. Cuando se alargaron los días y se multiplicaron los años, el dios Anu se convirtió  el hijo de sus antepasados en un rival.

Entonces, el primogénito de Anshar, Anu, como su igual y a su imagen engendró a Nudimmud. Después, pasó algún tiempo se multiplicaron los años, y nació un tercer par de planetas. Primero llegó Anu, más pequeño que Anshar y Kishar, pero mayor que los primeros planetas  de sus antepasados un rival en tamaño. Después, Anu engendró, a su vez, a un planeta gemelo, su igual y a su imagen. Los hermanos divinos se agruparon, perturbaban a Tiamat con sus avances y retiradas.

Alteraban el vientre de Tiamat, con sus cabriolas en las moradas del cielo. Apsu no podía rebajar el clamor de ellos, Tiamat había enmudecido con sus maneras. Sus actos eran detestables. Molestas eran sus maneras. Los nuevos planetas avanzaban y se retiraban, se acercaban demasiado entre ellos interferían con la órbita de Tiamat, se acercaban demasiado a su vientre, sus maneras eran molestas. Aunque era Tiamat la que estaba en mayor peligro, Apsu también encontró detestables las maneras de los planetas, y anunció su intención de destruir, destrozar sus maneras. Se reunió con Mummu y consultó con él en secreto. Pero los dioses oyeron por casualidad todo lo que habían tramado entre ellos, y el complot para destruirles les hizo enmudecer. El único que no perdió su ingenio fue Ea. Pensó en una estratagema para verter el sueño en Apsu. A los otros dioses celestes les gustó el plan, y Ea dibujo un mapa preciso del universo, lanzando un hechizo divino sobre las aguas primordiales del sistema solar. Verter el sueño  un efecto calmante en Apsu (el Sol). Incluso, Mummu, el Consejero, fue incapaz de moverse. Ea se movió con rapidez para quitarle a Apsu su papel creador. Apagando, según parece, las ingentes emisiones de materia primordial del Sol, Ea/Neptuno le arrancó la tiara a Apsu y le quitó el manto de su halo. Apsu fue vencido. Mummu ya no pudo deambular. Fue atado y abandonado, un planeta sin vida al lado de su señor. A partir de entonces, este epíteto se le aplicó a la Morada de Ea. Cualquier planeta adicional podría venir solamente a través del nuevo Apsu desde lo Profundo desde los lejanos reinos del espacio que vislumbraba el más lejano de los planetas. En la Cámara de los Hados, el lugar de los Destinos, un dios fue engendrado, el más capaz y sabio de los dioses, en el corazón de lo Profundo fue Marduk creado.

Un nuevo Dios celeste, un nuevo planeta se une ahora al reparto. Se formó en lo Profundo, lejos, en el espacio, en una zona donde se le había conferido movimiento orbital, un destino de planeta. Fue atraído hasta el sistema solar por el planeta más lejano. El que lo engendró fue Ea (Neptuno). El nuevo planeta era digno de contemplar. Su silueta era encantadora, brillante el gesto de sus ojos nobles eran sus andares, dominantes como los de antaño. Grandemente se le exaltó por encima de los dioses, rebasándolo todo. Era el más noble de los dioses, el más alto, sus miembros eran enormes, era excesivamente alto. Surgiendo desde el espacio exterior, Marduk era aún un planeta recién nacido, que escupía fuego y emitía radiaciones. Cuando movía los labios, estallaba el fuego. A medida que Marduk se acercaba a los demás planetas, éstos lanzaban sobre él sus impresionantes relámpagos, y él brillaba con fuerza, vestido con el halo de diez dioses. Ea, a medida que a Marduk se acerca, la atracción  de éste sobre el recién llegado crece en intensidad. Neptuno tuerce el sendero de Marduk, haciéndolo bueno para sus objetivos, diluyó las vitales de aquellos, pellizcó sus ojos. La misma Tiamat iba de un lado a otro muy turbada, su órbita, evidentemente, se alteró. No tardó en despojar de trozos a Tiamat. De mitad de ella emergieron once monstruos, un tropel rugiente y furioso de satélites que se separaron de su cuerpo y marcharon junto a Tiamat. Preparándose para afrontar el embate de Marduk, Tiamat los coronó con halos, dándoles el aspecto de dioses (planetas). KINGU, el primogénito entre los dioses que formaron la asamblea de Tiamat. Ella elevó a Kingu, en medio de ellos lo hizo grande. El alto mando en la batalla confió a su mano. Sujeto a las conflictivas fuerzas gravitatorias, este gran satélite de Tiamat comenzó a moverse hacia Marduk. El que se le concediera a Kingu una Tablilla de Destinos un sendero planetario propio es lo que más disgustó a los planetas exteriores. ¿Quién le había concedido a Tiamat el derecho de dar a luz nuevos planetas?, preguntó Ea. El le llevó el problema a Anshar, el gigante Saturno. Todo lo que Tiamat había conspirado, a él se lo repitió, ella ha creado una Asamblea y ha montado en cólera les ha dado armas incomparables, ha dado a luz monstruos dioses, además once de esta clase ha dado a luz, de entre los dioses que formaban su asamblea, ella ha elevado a Kingu, su primogénito, le ha hecho jefe, le ha dado una tablilla de destinos, se la ha sujetado al pecho. Volviéndose a Ea, Anshar le preguntó si podría ir a matar a Kingu, pero parece ser que Ea no satisfizo a Anshar, dirigiéndose a Anu (Urano) para averiguar si él aceptaría ir y enfrentarse a Tiamat. Pero Anu fue incapaz de enfrentarla y se volvió.

En los agitados cielos, crece la confrontación; un dios después de otro se apartan a un lado. ¿Acaso nadie va a darle batalla a la furiosa Tiamat? Marduk, después de pasar Neptuno y Urano, se acerca ahora a Anshar (Saturno) y sus amplios anillos. Esto le da a Anshar una idea: «Aquel que es potente será nuestro Vengador; aquel que es agudo en la batalla, Marduk, el héroe. Al ponerse al alcance de los anillos de Saturno él besó los labios de Anshar, Marduk responde, Si yo, realmente, como vuestro Vengador, he de vencer a Tiamat, he de salvar vuestras vidas, convoca una Asamblea para proclamar mi Destino supremo. La condición era atrevida pero simple, Marduk y su destino su órbita alrededor del Sol debían tener la supremacía entre todos los dioses celestes. Fue entonces cuando Gaga, el satélite de Anshar/ Saturno y futuro Plutón, se desvió de su curso, Anshar abrió la boca, a Gaga, su Consejero, una palabra dirigió. Ponte en camino, Gaga, toma tu puesto ante los dioses, y lo que yo te cuente repíteselo a ellos. Acercándose a los otros dioses/planetas, Gaga les instó a fijar su veredicto para Marduk. La decisión fue la que se preveía, lo único que ansiaban los dioses era que alguien diera la cara por ellos. Marduk es rey, gritaban, y le instaron a que no perdiera más tiempo. Ve y acaba con la vida de Tiamat. Los dioses habían decretado el destino de Marduk, la combinación de fuerzas gravitatorias había determinado que el sendero orbital de Marduk no tuviera más que una salida: hacia la batalla, una colisión con Tiamat.

Como corresponde a un guerrero, Marduk se preparó con diversas armas. Llenó su cuerpo con una llama ardiente, construyó un arco, al que sujetó una flecha, frente a sí puso al rayo y después hizo una red con la que envolver a Tiamat. Pero las principales armas de Marduk eran sus satélites, los cuatro vientos con los que Urano le proveyó cuando Marduk pasó junto a él: Viento Sur, Viento Norte, Viento Este, Viento Oeste. Al pasar junto a los gigantes, Saturno y Júpiter, y sujeto a sus tremendas fuerzas gravitatorias, Marduk sacó tres satélites más Viento del Mal, Torbellino y Viento Incomparable. Utilizando sus satélites como una cuadriga tormenta, lanzó los vientos que había hecho nacer, los siete. Los adversarios estaban dispuestos para la batalla. El Señor salió, siguió su curso, Hacia la furiosa Tiamat dirigió su rostro, El Señor se acercó para explorar el lado interno de Tiamat, los planes de Kingu, su consorte, apreciar. Pero a medida que los planetas se iban acercando entre sí, el curso de Marduk se hizo errático. Mientras observaba, su curso se vio afectado, su dirección se distrajo, sus actos eran confusos. Incluso los satélites de Marduk comenzaron a virar fuera de curso, Cuando los dioses, sus ayudantes, que marchaban a su lado, vieron al valiente Kingu, su visión se hizo borrosa. ¿Acaso los combatientes no iban a encontrarse después de todo? Pero la suerte estaba echada, los cursos llevaban inevitablemente a la colisión. Tiamat lanzó un rugido, el Señor levantó la desbordante tormenta, su poderosa arma. Cuando Marduk estuvo más cerca, la furia de Tiamat creció, las raíces de sus piernas se sacudían adelante y atrás. Ella empezó a lanzar hechizos contra Marduk el mismo tipo de ondas celestes que Ea había usado antes contra Apsu y Mummu. Pero Marduk siguió acercándose. Tiamat y Marduk, los más sabios de los dioses, avanzaban uno contra otro, prosiguieron el singular combate, se aproximaron para la batalla. En los momentos previos a la creación del Cielo y la Tierra. El Señor extendió su red para atraparla, el Viento del Mal, el de más atrás, se lo soltó en el rostro. Cuando ella abrió la boca, Tiamat, para devorarlo, él le clavó el Viento del Mal para que no cerrara los labios. Los feroces Vientos de tormenta cargaron entonces su vientre, su cuerpo se dilató, la boca se le abrió aún más. A través de ella le disparó él una flecha, le desgarró el vientre, le cortó las tripas, le desgarró la matriz. Teniéndola así sojuzgada, su aliento vital él extinguió."

Esta es la teoría para explicar los enigmas celestes con los que aún nos enfrentamos. Un sistema solar inestable, compuesto por el Sol y nueve planetas, fue invadido por un gran planeta del espacio exterior, Ea primer lugar, se encontró con Neptuno, al pasar junto a Urano, el gigante Saturno y Júpiter, su curso se desvió en gran medida en dirección hacia el centro del sistema solar, al tiempo que sacaba siete satélites. Y entró en un curso inalterable de colisión con Tiamat, el siguiente planeta en línea.


Pero los dos planetas no chocaron entre sí, un hecho de importancia astronómica, fueron los satélites de Marduk los que chocaron con Tiamat, y no el mismo Marduk. Ellos dilataron el cuerpo de Tiamat, haciéndole una amplia hendidura. A través de estas fisuras en Tiamat, Marduk disparó una flecha, un rayo divino, una inmensa descarga eléctrica que saltó como una chispa desde el energéticamente cargado Marduk, el planeta que estaba lleno de brillantez. Quizás así podamos ofrecer una explicación a otro misterio más de nuestro sistema solar, el fenómeno de los cometas. Pequeños globos de materia, los cometas vienen a ser los miembros rebeldes del sistema solar, pues no parecen obedecer a ninguna de las normas de circulación. Las órbitas de los planetas alrededor del Sol son (con la excepción de Plutón) casi circulares, las órbitas de los cometas están estiradas, y, en la mayoría de los casos, lo están mucho hasta el punto de que algunos de ellos desaparecen de nuestra vista durante cientos o miles de años. Los planetas (con la excepción de Plutón) orbitan al Sol en el mismo plano general, las órbitas de los cometas se sitúan en muchos planos diferentes. Y lo más significativo es que, mientras que todos los planetas que conocemos circundan al Sol en la misma dirección contraria a las manecillas del reloj, muchos cometas se mueven en sentido inverso. Los astrónomos no pueden decirnos cuál fue la fuerza o cuál fue el suceso que creó a los cometas y los arrojó a sus inusuales órbitas. La respuesta sumeria es que Marduk, barriendo en sentido inverso, en su propio plano orbital, despedazó  la hueste de Tiamat hasta convertirla en pequeños cometas, afectándoles con su campo gravitatorio, con la llamada red. Astrónomos y físicos reconocen la existencia de grandes diferencias entre los planetas interiores o terrestres (Mercurio, Venus, la Tierra y su Luna, y Marte) y los planetas exteriores (Júpiter, etc.), dos grupos separados por un cinturón de asteroides. También encontramos en la epopeya sumeria el antiquísimo reconocimiento de estos fenómenos. Pero, además, se nos ofrece por primera vez una explicación cosmogónica-científica coherente de los acontecimientos celestes que llevaron a la desaparición del planeta perdido y a la resultante creación del cinturón de asteroides (además de los cometas) y de la Tierra. Después de que Marduk partiera a Tiamat en dos, con sus satélites y sus descargas eléctricas, otro satélite le empujó la mitad superior a una nueva órbita, dando origen así a la Tierra, después Marduk en su segunda órbita, hizo pedazos la parte inferior y la esparció en una gran banda celeste. Todos los enigmas que se han mencionado tienen respuesta en la Epopeya de la Creación, descifrada de este modo, además, también disponemos de respuesta a la pregunta de por qué los continentes de la Tierra se concentran en uno de sus lados mientras, en el lado opuesto, queda una enorme cavidad (el Océano Pacífico). Las referencias constantes a las aguas de Tiamat son también esclarecedoras.

A ella se le llamó el Monstruo del Agua, y esto explicaría por qué la Tierra, como parte de Tiamat, fue dotada también con esta agua. De hecho, algunos estudiosos modernos denominan a la Tierra como planeta océano, pues es el único de los planetas conocidos del sistema solar que ha sido bendecido con estas aguas dadoras de vida. Por novedosas que puedan parecer estas teorías cosmológicas, fueron hechos aceptados por los profetas y sabios cuyas palabras pueblan el Antiguo Testamento. El profeta Isaías recordó los días de antaño, cuando el poder   del   Señor   partió   a   la   Altiva,   hizo Dar vueltas al monstruo del agua, secó las agua de Tehom-Raba, llamando al Señor Yahveh mi rey de antaño, el salmista interpretó en unos cuantos versos la cosmogonía de la epopeya de la Creación, al decir "Por tu poder, las aguas tú dispersaste, al líder de los monstruos del agua quebraste" y Job rememoraba al Señor celestial cuando hirió a "los esbirros de la Altiva" y con una sofisticación agronómica impresionante, ensalzó al Señor,

"El dosel repujado extendió en el lugar de Tehom, la Tierra suspendió en el vacío. Su poder detuvo las aguas, su energía partió a la Altiva, su viento extendió el brazalete repujado, su mano extinguió al sinuoso dragón."

Los expertos bíblicos reconocen que el hebreo Tehom o profundidad del agua proviene de Tiamat, que Tehom-Raba significa gran Tiamat, y que la comprensión bíblica de los acontecimientos primitivos se basa en las épicas cosmológicas sumerias. Habría que aclarar también que, por encima de todos estos paralelos, se encuentran los primeros versículos del Libro del Génesis, donde se dice que el viento del señor se cernía sobre las aguas de Tehom, y que el relámpago del Señor (Marduk en la versión babilonia) iluminó la oscuridad del espacio al golpear y quebrar a Tiamat, creando a la Tierra y a Rakia o el brazalete repujado. Esta banda celeste, hasta ahora traducida como firmamento recibe el nombre de  Cielo. La epopeya nos informa que, como uno de sus últimos actos en los cielos, Marduk asignó a este Dios celeste a un lugar oculto, a una órbita desconocida hasta entonces que daba a lo profundo, y le confió la consejería de la profundidad de las Aguas. En la línea de su nueva posición, el planeta se renombró como Usmi o aquel que muestra el camino, el planeta más exterior, nuestro Plutón. Según la epopeya de la Creación, Marduk alardeó en cierto instante diciendo, "Los caminos de los Dioses celestes voy a alterar ingeniosamente, en dos grupos se dividirán" y ciertamente lo hizo, eliminó de los cielos a la primera pareja en la creación del Sol, Tiamat trajo a la existencia a la Tierra, llevándola a una nueva órbita, más cercana al Sol. Repujó un brazalete en los cielos, el cinturón de asteroides que separa al grupo de los planetas interiores del grupo de los planetas exteriores, convirtió a la mayoría de los satélites de Tiamat en cometas y a su satélite principal Kingu, lo puso en órbita alrededor de la Tierra para convertirse en la Luna y  cambió de lugar un satélite de Saturno, Gaga, para convertirlo en el planeta Plutón, confiriéndole algo de sus propias características orbítales (como la de su plano orbital diferente). Los enigmas de nuestro sistema solar las cavidades oceánicas de la Tierra, la devastación de la Luna, las órbitas inversas de los cometas, los misteriosos fenómenos de Plutón son perfectamente explicables a través de la epopeya de la Creación mesopotámica, si la desciframos del modo en que lo hemos hecho. Así, habiendo elaborado las posiciones de los planetas, Marduk tomó para sí la posición Nibiru, que es el plantea de los Dioses y cruzó los cielos e inspeccionó el nuevo sistema solar. Ahora se componía de doce cuerpos celestes, con doce Grandes Dioses como homólogos.

 
La Epopeya de la Creación afirma, claramente, que Marduk era un invasor de fuera del sistema solar, que había pasado junto a los planetas exteriores (incluidos Júpiter y Saturno) antes de colisionar con Tiamat. Los sumerios lo llamaron  Nibiru,  es decir el planeta del cruce, y la versión babilonia de la epopeya da información de que este planeta tiene una  orbita  elíptica  parecida  a la de un cometa, la cual se completa cada 3600 años.

Algunos himnos mesopotámicos   ensalzan a Ea/Enki, como Bel Nimiki, traducido como señor de la sabiduría,  pero la traducción correcta debería de ser indudablemente, señor de la minería, del mismo modo que la Tablilla de los destinos de Nippur contenía datos astronómicos, la tablilla de la sabiduría confiada a Nergal y a Ereshkigal era  de hecho, una tablilla de la minería, un banco de datos sobre las operaciones mineras de los Dioses. Como Señor del Abzu o inframundo, Ea estaba asistido por otro dios, su hijo Gibil o  el que quema el suelo, que estaba a cargo del fuego y de la fundición, al herrero de la Tierra se le suele representar como a un joven Dios  cuyos hombros emiten rayos rojos y calientes o incluso chispas de fuego, un joven dios que emerge del suelo o está a punto de sumergirse en él. Los textos dicen que Ea remojó a Gibil en sabiduría, queriendo decir en realidad que Ea le enseñó las técnicas de la minería. Él mineral de metal que los Dioses extraían en el sudeste de África era transportado hasta Mesopotamia en barcos de carga específicamente diseñados que recibían el nombre de Magururnuabzu o barco para mineral del mundo inferior. Desde allí, el mineral se llevaba hasta Bad-Tibira, cuyo nombre significa, literalmente, la fundición de metalurgia. Fundido y refinado, el metal se vertía en lingotes, se han encontrado lingotes de estos en varias excavaciones de Oriente, confirmando la fiabilidad de los pictogramas sumerios como representaciones verdaderas de los objetos que plasmaban por escrito,  el signo sumerio para el término Zag o  precioso, purificado era la imagen de un lingote. En épocas primitivas, parece ser que tenían un agujero que los recorría longitudinalmente, y por el cual se insertaba una vara, varias representaciones de un Dios de las aguas fluentes le muestran flanqueado por porteadores de estos lingotes de metal precioso, indicando que era también el señor de la minería, los diversos nombres y epítetos del inframundo o en realidad tierra  africana  de las minas de Ea están repletos de pistas sobre su localización y naturaleza.

Fue conocida como Arali o  lugar de las vetas brillantes, la tierra de la que viene el mineral metalífero. Inanna, mientras estaba planeando su descenso al hemisferio sur, se refirió al lugar como la tierra donde el metal precioso está cubierto de suelo o está bajo tierra, haciendo relación de montañas y ríos. Los textos mesopotámicos hablan de la tierra de las minas como de una tierra montañosa, con mesetas y llanuras cubiertas de hierba, y con una exuberante vegetación. En los textos sumerios, se dice que la capital de Ereshkigal en aquella tierra estaba en el Gabkurra o    pecho de las montañas, tierra adentro. Las amplias referencias al oro y a otros metales en los textos antiguos sugieren cierta familiaridad con la metalurgia en tiempos primitivos. Ya existía un animado comercio de metales en los mismos inicios de la civilización, consecuencia del conocimiento que la humanidad heredó de los dioses, que, según dicen los textos, ya estaban involucrados en la minería y en la metalurgia bastante antes de la aparición del hombre. Muchos estudios en los que se vinculan los relatos divinos mesopotámicos con la lista bíblica de patriarcas antediluvianos señalan que, según la Biblia, Túbal Caín fue un artífice del oro, el cobre y el hierro mucho antes del Diluvio. En el antiguo testamento se habla de la tierra de Ofir, que estaba probablemente en algún lugar de África, como de una fuente de oro en la antigüedad. Los convoy de barcos del rey Salomón partían de Esyón para atravesar el Mar Rojo, e iban a Ofir y traían desde allí oro. Intentando evitar las demoras en la construcción del templo del señor en Jerusalén, Salomón llegó a un acuerdo con su aliado, Jiram rey de Tiro, para mandar una segunda flota a Ofir por una ruta alternativa.

En el mito y el folklore abundan los recuerdos vagos de una edad de oro, asociada a una época en la que los dioses vagaban por la Tierra, seguida por una edad de plata y después por las edades en las que Dioses y hombres compartían la Tierra, la edad de los héroes, del cobre, del bronce y del hierro. Estas leyendas eran recuerdos vagos de acontecimientos reales ocurridos en la Tierra, el oro, la plata y el cobre son elementos que pertenecen al grupo del oro, están en la misma familia en la tabla periódica, por número y peso atómico, tienen propiedades cristalográficas, químicas y físicas similares, todos son suaves, maleables y dúctiles. De todos los elementos conocidos, éstos son los mejores conductores del calor y la electricidad. De los tres, el oro es el más duradero, virtualmente indestructible, aunque se le conoce mejor por su utilización en forma de dinero en joyería o en para la electroconductividad en  los chips de computadoras.....